Archive | March, 2011

Yo me engaño, tú te…

13 Mar

Por Amanda Quintero (@amandaisabel87)

El autoengaño femenino es de las características más entrañables de las mujeres del siglo XXI y es que creo que como a penas nos hemos adentrado en él, hemos crecido bajo los paradigmas del siglo pasado y muchos de ellos se ven confrontados por los del rápidamente cambiante  mundo de hoy.

Por ejemplo, cuando nos dijeron que para ser flaca había que hacer dieta no se referían a comer hamburguesas «a la parrilla porque no tiene aceite», con queso americano «pero delgadito», con unas papas fritas «bajas en sal para no retener líquidos» acompañados de un refresco «light, por favor». Vamos que eso no es hacer dieta, chicas.

Y cuando nos dijeron que había que hacer ejercicio para mantenerse saludable no significaba comprar un Orbitrex para usarlo de perchero, la idea era montarse en una rutina diaria o inter diaria, al menos media hora y a un ritmo que nos hiciera sudar los kilitos de más. La propiedad del nuevo perchero no es hacer ejercicio ¿eh?

Pero esos son detallitos inofensivos, la parte realmente preocupante del autoengaño entre las mujeres de nuestros días viene a la hora de aceptar la sexualidad femenina, y no hablo de si te gusta meterle a un lado o al otro, sino sobre la actitud que atañe lidiar con todo el asunto de emparejarse con alguien.

Muchísimas mujeres de nuestros tiempos, como muchas amigas mías, dejan de acercársele al chico que les gusta en una fiesta «porque mi mamá me enseñó que el hombre es el que debe dar el primer paso», sin embargo no tienen problema en agarrar a cualquiera de sus panas de la corbata y arrastrar –meneando los hombros, por supuesto- al pobre inocente hasta el medio de la pista y dejar que fluya el reggaetón para que «el desgraciado ese que no ha dado un paso» se mortifique. Eso no es «esperar el primer paso», eso es miedo de hacerlo una misma.

Una vez empatadas empieza el otro drama: hacerlo o no hacerlo, todo un dilema. Muchas andan diciendo «yo seré virgen hasta el matrimonio» cuando la perdieron hace aaaños. Otras, como me dijo un amigo una vez, «juegan al básquet, al DJ y a sintonizar la emisora,  pero no dejan entrar al señor del sombrero». Eso también es bastante autoengañoso ¡Vamos! ¿Cuál es el problema? Ya no tienes quince años y El Consejo de Ancianos no se va a enterar.

También están las que aparentan ser recatadas y critican fuertemente a las que se dan el gusto de ser sexy, pero con un roncito –no hace falta más que uno- sale la verdadera leona que llevan dentro, un alter ego tal que merece un nombre distinto. Ojo, el alcohol sólo desinhibe, no cambia maneras de pensar, así que nada de «marica, es que estaba en la quilla».

Podríamos seguir citando ejemplos del autoengaño femenino, anécdotas divertidas por las que todas hemos pasado. Desde la conservadora que no se pone un escote pero toma clases de pool dancing, hasta la que se la da de libertina e indomable y secretamente ve Bodas Espectaculares por Discovery Home and Health. Todas sucumbimos.

Entonces ¿por qué no hacer como Shakira y aceptar ese lado femenino, dejar que salga –comedida y conscientemente- la loba del armario? Quizá es una cosa que viene con el tiempo, o es cosa de cada quien, sólo se me ocurre que si las mujeres del siglo XXI lograramos sobreponernos al autoengaño femenino y aceptar nuestra sexualidad como es podemos ser más felices.

Las dejo con la última canción de Queen GaGa – Born this way

Traducción Simultánea

11 Mar

Por Beatriz González (@batita_gonzalez)

Es verdad que las mujeres somos complicadas, y que disfrutamos del drama en pequeñas dosis. También es cierto que entendernos cuesta un poquito, pero vamos, que los hombres tampoco son tan básicos como creemos.

Así que me decidí a tratar de analizar las frases que algún sujeto me ha dicho en algún momento o que he utilizado impunemente por ahí,  para traducirlas del ‘’masculino/femenino’’ al castellano a ver si de esa manera podemos dejar el zapping afectivo lleno de encuentros intermitentes y pequeños y nos enfocamos en una relación medianamente funcional.

‘’Acabo de salir de una relación larga’’. Significa; ‘’esto no va a pasar de un touch and go’’. ‘’Necesito un tiempo’’ podría traducirse fácilmente en un ‘’ tengo a otro(a) pero aún no quiero que te marches del todo, porque no estoy seguro(a) que funcione mi segundo frente’’.

Además de esas frases hay pequeños diálogos que necesitan una especie de traducción simultánea:

(Nota de la autora: Los personajes de esa conversa pueden intercambiarse.)

-El: ‘’A ver cuando nos vemos’’.

-Ella: ‘’La semana que viene, el martes?’’.

-El: ‘’Mmm, la semana que viene, bueno, yo te llamo’’.

-Ella: ‘’okey, espero tu llamada’’.

En resumen, That’s not going to happen’. Así se simple. Si se quiere un plan se lanza una propuesta concreta, día, hora, plan… no es tan difícil.

‘’Eres pana’’, se traduce el 80% de las veces en un ‘’no eres mi tipo’’. Y la clásica ‘’seamos amigos’’ es un puñal directo al corazón que se traduce en un ‘’no me gustas, no te quiero lejos, quiero contarte siempre de mis desvaríos amorosos mientras escuchas pacientemente y me das refuerzo positivo’’.

Si quieres a alguien díselo, si ese alguien te quiere, pero no lo quieres de vuelta, díselo de una manera honesta pero delicada. Tenemos una boca para hablar y miles de cosas para decir, entonces dejemos la pendejada de hablar en clave.

Es más, si dejáramos el asunto de tener que leer entre líneas no tuviéramos tantos fracasos amorosos, no nos andaríamos con rodeos y podríamos ser un poco más honestos y felices. Si habláramos claro y raspao’ si pudiéramos comunicarnos mejor y no lidiaríamos con la angustia perenne de no saber como actuar ni que decir.

Tacones rosados ¡Feliz día para ti también!

8 Mar

Algunos dicen que ser mujer en el siglo XXI está sobreestimado, otros que ser mujer no ha cambiado desde que comenzó la historia del hombre… Pero para las mujeres de este blog, escritoras y lectoras, ser mujer en estos tiempos no es más de lo mismo; de hecho, es como dice Tina Fey en Saturday Night Life « ¿Sabían que hay cuatro mujeres en el espacio en este momento? Y el verdadero signo de progreso es que a nadie le importa, hace veinte años eso sólo hubiese sido posible en una película porno…»

Es así, ser mujer en el siglo XXI se trata de ser exitosa y tener una familia, de hacer lo que te gusta (incluyendo comer) y ser bella, de ser independientes y disfrutar de la compañía. Es una era integradora, en la que las mujeres multitasking no quieren ser las workoholic bitches de los noventa  vestidas de gris plomo con hombreras, pero tampoco quieren ser las amas de casa de los cincuenta de peinado perfecto y faldas de flecos que cuidan bebés y hornean tartaletas de cereza. Somos mujeres que vivimos la vida sobre tacones rosados.

¡Hoy es tu día para atreverte!

Hoy es tu día para estar orgullosa de lo que eres y de lo que haces

¡Feliz día de la Mujer!

 

Escrito por Amanda Quintero (@amandaisabel87)

Soy mujer y me encanta serlo.

7 Mar

Tuve que cambiar mi artículo de manera inmediata y posponer el que tenía pensado, después de notar que algunas personas me llamaban: Feminista.

Obviamente, una persona que ha tenido que leer sobre el bendito feminismo pega un grito como este: ¿Feminista YO? ¿Y tu teoría de donde salió de la Vouge o la cosmo[1]?  Y ahí llegué a la conclusión de: la culpa es de las marcas.

Pues sí, sin ton ni son comenzaron a decirme que por escribir sobre las mujeres –gremio al cual pertenezco y conozco bastante bien, me estaba convirtiendo en una feminista loca aunque en mis artículos nunca hablara mal de los hombres sino todo lo contrario, aunque no hablara de dependencia de género sino claridad en la vida, aunque no me dedicara a más que leer sobre tips de maquillaje y vestiditos de verano.

Así que, después de mucho pensarlo (En un vuelo de 8 horas destino Madrid), me senté trasnochada y con el maquillaje corrido a escribirles estas cosillas.

No creo que “feminista” sea el término adecuado, obviamente tal y como la mayoría de las palabras ha perdido su verdadero sentido, pero digamos que las feministas son esas mujeres de los siglos pasado que se dedicaron a creer –sin fundamentos reales- que no necesitaban un hombre para vivir y cuyo autoengaño llegó a tal punto de pensar que sin ellos estarían incluso mejor, total existía la inseminación artificial y los vibradores ¡ja!

Queridos lectores, esta chiquilla que está del otro lado de la pantalla escribiendo, que decidió comenzar este proyecto, no es más que una tipa que  -con sus inseguridades y demás- nootó un día que era mujer y le encantaba disfrutarlo. No para manipular a los hombres, no para creerse más, no para ser esclava de la moda y el maquillaje, sino para ser feliz tal y como es, para conocerse mejor y descubrir esas cosas que la haría seducir a todo aquel que quisiera, para disfrutar de un hombre cuando quisiera, pero también para enamorarse cuando le tocara. Para ser inteligente y buena ama de casa, para ser la combinación perfecta entre Susanita y Mafalda.

Ser mujer es lo mejor que me ha pasado y, aunque por mucho tiempo lo había negado, no puedo explicarles lo feliz que fui cuando descubrí todo el potencial que había en mi. Ser mujer es disfrutable, siempre y cuando no nos quedemos metidas en casillitas y etiquetas que nos ponga la sociedad. A mí, en particular, me ha puesto ya bastantes y cada vez que descubro una nueva de esa gente que “supuestamente me conoce” noto que más lejos de la realidad no podrían estar.

En fin, soy mujer y lo disfruto. Me maquillo, me arreglo y uso converse, pico el ojo y bailo cuando quiero, me enamoro y me entrego, así soy, así me descubrí. Así que los invito –a quienes me llaman feministas y a quienes no- a descubrirse ustedes primero antes de hacernos la vida imposible a los que ya somos felices como somos.

Mientras ustedes piensan en eso, yo sólo les diré: Soy


[1] Ambas revistas las leo y las disfruto

 

La idea de tu ausencia

3 Mar

Por Amanda Quintero (@amandaisabel87)

Me dijeron que te ibas y mi corazón suspiró.

 

«No puede ser, te vi hace poquísimo y no me dijiste nada», pensé. Sin quererlo me sentí traicionada.

 

¿Qué pasó con nosotros?

 

¿Y yo no tengo nada que decir?

 

Permanecí callada con la mirada perdida, y todo por culpa del cochino dinero. «Es lo único que te importa, y lo único que siempre te importará. Y la hija de Mary que vea qué hace consigo misma cuando estés en otras tierras coqueteándole a otros cuerpos» continuaba yo en mi indignación.

 

Entonces me erguí cuan alta soy y me dije a mi misma « ¡Pues que así sea! no me pienso encadenar a tu puerta para evitar tu partida. Lo único que me queda es ir a tus ofertas de liquidación».

 

Estuve pendiente de escuchar noticias que me hablaran de ti, y finalmente llegaron a mis oídos: Tiendas ZARA confirma que se queda en Venezuela.

 

¡Sí! ¡Sólo fueron rumores de pasillo, pero te quedas conmigo! Seguirás ahí cada vez que cobre una platica y me quiera dar un gustito, para la búsqueda de suetercitos que pegan con todo en las ofertas de fin de temporada, o de las falditas primaverezcas que le levantan el ánimo de cualquiera que esté down (yei!). Por primera vez me di cuenta de lo mucho que te quería.

 

Y es que ¿qué mujer de la post industrialización no disfruta llegar a una de sus tiendas favoritas y probarse la mitad de la colección en exposición? ¡Y luego pasar esa tarjeta con gusto!

 

¿Qué puede hacerla sentir más reina del mundo que salir de shopping y llegar con las manos llenas de bolsitas? Sólo un buen secado de pelo lo supera. No podemos evitarlo, desde la era de las cavernas somos recolectoras innatas.

 

Creo que ya puedo  respirar más tranquila y borrar «Buscar fecha de liquidación de ZARA» de mi agenda. Eso sí, ¡no me vuelvas a echar ese susto!  Mira que las mujeres del siglo XXI seremos dramáticas, neuróticas, sensibles e incomprendidas, pero cosas simples como tú nos alegran la existencia.

 

De los hombres, las mujeres, la presión social y los prejuicios

1 Mar

Por Batita González (@Batita_Gonzalez).- Hace poco tiempo hablando con un amigo surgió la pregunta de las 60mil lochas, esa que nos hemos hecho por los siglos de los siglos amén y que ni aún hoy con tanta liberación femenina e igualdad de género hemos podido resolver.

¿Por qué existe una presión para que los chicos se acuesten con quien se les venga en gana pero que, aún hoy, a las chicas se les tilda de ”zorras” si son sexualmente activas y además lo pregonan y disfrutan?

Después de muchos argumentos, de hacer una pequeña ‘’encuesta’’ con nuestros amigos llegamos a la conclusión que no existe ninguna presión para que los hombres se acuesten con nadie. PUNTO. Y sí, no se me asombre querido lector, la presión no es para que anden follando con media humanidad, la presión es para que DIGAN que se han acostado con Raimundo y todo el mundo. He ahí la diferencia.

Es parte de la competencia absurda de ser ‘’el macho alfa experimentado’’ del grupo de amiguitos, es parte del ego masculino, de ‘’yo me he agarrado a no se cuantas brother’’, es el vínculo que los hace parte del grupo de los ‘’cotizados’’, en cambio a las chicas no se les presiona para nada, una solita decide lanzarse al abismo de las lascivias porque ‘’lo amo’’, (para aquellas que necesitan –a estas alturas- justificar el ‘’entregársela’’ a alguien) o ‘’porque me gusta el tipín en cuestión’’. El asunto está en que ellos son aplaudidos en todas las plazas del mundo mientras que nosotras podremos ser apedreadas en las plazas públicas de la sociedad por ser ‘’de cascos ligeros’’ como dice mi padre.

Por lo que la diferencia radica en las charlas que surgen sobre el tema en los círculos sociales, tomando como ejemplo la percepción de mi amigo déjenme ilustrarles la ‘’presión’’ por decir que se tiene experiencia en las artes amatorias.

Cuando un hombre habla con otro hombre, o una mujer:

– Si un hombre dice que le agarró la mano, no pasó nada.
– Si un hombre dice que la besó, sólo le agarró la mano.
– Si un hombre dice que se cayeron a besos, sólo le dio un beso con los labios.
– Si dice que le metió mano, sólo se dieron unos besos.
– Si dice que le quitó ropa, sólo le metió mano.
– Si dice que se acostaron, sólo le metió mano.
– Si dice que se han acostado seis veces, quizás, quizás, es verdad que se acostaron una vez.

Cuando una mujer la habla a un hombre o a una mujer:

– Si una mujer dice que sólo se agarraron de manos, se besaron.
– Si dice que sólo se dieron unos besitos, se cayeron a besos una hora.
– Si dice que se cayeron a besos, le metieron mano, y duro.
– Si dice que le metieron mano, y duro, entonces se acostó con el tipo.
– Si dice que se acostó con el tipo, pero sólo una vez, entonces ya van como seis.

¿Ven la diferencia? En ambos casos somos unos engañados, con remilgos de preadolescentes en la edad media y sin cojones de asumir la realidad. Si un chico se acostó con una chica, bien por él, ‘’score’’, si la chica se acostó con un chico, bien por ella vale, ‘’you go girl’’, y listo el pollo.

Si somos seres humanos, con hormonas, feromonas y neuronas y funcionamos más o menos de la misma manera porque andar aún con el complejo del ‘’que dirán’’, y no querido lector, no quiero que me tome por una libertina, pero es la puritita verdad, si todos fuéramos más conscientes de nuestra sexualidad, fuéramos responsables con ella y dejáramos de lado de una buena vez el asuntito de la ‘’moral’’ seríamos una sociedad más feliz.

Para finalizar les dejo una ecuación sencillita. El sexo libera endorfinas, las endorfinas nos hacen felices. La gente feliz no anda por la vida tratando al otro mal. Es sencillamente una transacción ganar-ganar.

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