Archive | April, 2011

Reflexiones de una boda real

25 Apr

Por Amanda Quintero (@amandaisabel87)


Y por supuesto que la boda real no podía pasar desapercibida por las mujeres del siglo XXI, desde los ingredientes del pastel hasta el anillo van a ser reseñados esta semana. Eso nos da mucho en qué pensar.

Es inevitable que durante esta semana desde las Susanitas hasta las Cougar secretamente soñemos despiertas en nuestra boda de ensueño, vamos que todas esas historias de princesas moldearon nuestras pequeñas mentes y es muy difícil huir de ello.

Zapatillas de diamantes, sin tacón o converse;  el buqué de rosas o de orquídeas, muñequitos de torta tradicionales o personalizados, ¡o quizá sin muñequitos! Hay tantos detalles en los que pensar, de día, de noche, en el jardín, en la playa, en la iglesia… pareciera no terminar nunca.

Sin embargo, la boda de Kate y William me trajo un pensamiento que debo compartir con ustedes, una verdad sobre los nuevos cuentos de hadas: la visión del amor de las mujeres en el siglo XXI.

A lo largo de la historia vemos matrimonios arreglados sin que los esposos se conozcan, luego esto se convierte en la elección del hombre apropiado, y el matrimonio de Diana y Charles –al igual que las telenovelas noventosas- nos muestran una visión trágica del matrimonio; frases como «te necesito» o «amarte duele» han teñido los diarios de millones de mujeres que vivieron y crecieron en los siglos pasados.

Pero la historia de Kate y William nos muestra otra cosa, una pareja de muchos años de noviazgo que se complementa para hacer cosas cotidianas y cosas exclusivas de la realeza, y que incluso ha tenido breaks en estos diez años de novios. A Kate se le ve salir sola, estudiar una carrera universitaria en incluso agarrar el autobús ¡es una mujer independiente! Hasta se dice que diseñó su propio vestido…

Esta historia de princesas y príncipes nos dice que ha habido un cambio sustancial en la percepción sobre el amor de parte de las mujeres de esta era, ya no está s con un hombre porque necesitas una figura masculina que te represente sino porque quieres estar con él, y no por ello dejas de tener tu propia vida y tu manera de pensar. Es una era maravillosa.

Ya sabes, sácate del vocabulario eso de «necesitar» a fulanito, has el ejercicio de decir que «quieres» estar con él, y si no te suena congruente en tu cabeza creo que es hora de cambiar de fulano. Es tu decisión.

Viendo un poquito más allá

20 Apr

Por Amanda Quintero (@amandaisabel87)

Continua habiendo una confusión con la percepción de este blog, «feministas locas», «mujeres histéricas», «trío de misóginas» -como si eso fuese posible-. Estoy en desacuerdo.

Es verdad que nos han dicho a lo largo de nuestras vidas que no somos mujeres comunes, que tenemos más amigos hombres que mujeres, y hasta que hemos nacido en el sexo equivocado. Estoy en desacuerdo.

¿Histéricas? Todas, es una cuestión de hormonas difícil de eludir, la luna nos pega, los altos y bajos en el medidor chocolatístico, pero es parte de quienes somos y no pretendan que ustedes –hombres- no tienen sus momentos; sólo que disfrutan magnificar los nuestros para ocultarlos.

¿Misógenas? Imposible, amamos nuestra femineidad. El conflicto es natural entre mujeres, no hay de qué preocuparse, no tratamos de decirle al mundo que «las mujeres están locas y deben dejar de pelear entre sí», sólo andamos en una onda de expresarle al mundo que estamos cansadas de la mentalidad de telenovela ochentosa, y que hay una vida feliz más allá del drama por el drama.

¿Feministas? ¡Jamás! Fue un movimiento admirable en su momento pero ya no es 1900, las mujeres votan, trabajan, son dueñas de compañías y al menos en este país son cabezas de familia por una mayoría abrasadora. Nunca nos verán quemando sostenes, diciendo que nuestro sexo es «mejor» que el masculino, ni alegrándonos porque descubrieron cómo crear semen artificial ya que «ahora sí podemos vivir sin ellos» ¡Para nada!

Nosotras, las mujeres del siglo XXI queremos tener amigos hombres y amigas mujeres, no juzgamos los puestos de trabajo por ser o no apropiados para un género o el otro, pero sobre todo sabemos que queremos tener una pareja –aquí hablaré por las que nos gustan los hombres sin la menor intención de discriminar-. Sí queremos ser exitosas en lo que hacemos, sí queremos tener la razón cuando estamos convencidas de lo que decimos y sí creemos que las mujeres no deben ser subestimadas en ningún ámbito, pero nada de ello quiere decir que no queremos un tipo que nos proteja, que nos escuche, que nos ame como somos; las mujeres de esta era podemos ser fuertes y muy independientes, pero eso no quiere decir que no queremos a un caballero que abra la puerta o nos ayude a bajar de un escalón alto.

Creo que lo que quiero decirles a todos los hombres que me han comentado que este blog es un nido de cuaimas heridas, es que somos tres mujeres expresando las ideas de muchas, sin miedo a decir lo que pensamos. Pero eso no tiene por qué intimidar, todas tenemos nuestro lado sensible, romántico y sutil, queremos que nos apapachen y nos consientan, queremos enamorarnos y ser buenas amigas, sólo hay que ver un poquito más allá.

Mujeres, tacones y crisis.

17 Apr

Por Laura Solórzano (@LauSolorzano)

Me encontraba yo un jueves como todos los jueves sentada en mi escritorio revisando páginas, Twitter, Facebook y pensando sobre qué escribiría en mi próximo post. Y de repente, así como una vez dijeron: Hágase la luz; en mi oficina ocurrió lo contrario: Váyase la luz. El segundo siguiente fue de confusión y bastante insoportable pues comenzaron a sonar las alarmas de las torres donde trabajo.

Inmediatamente me voltee a ver a uno de mis jefes y le dije: Nos toca salir, no aguanto el sonido de la alarma. Evidentemente, al salir comencé a ver gente desconcertada con lo que ocurría y en ese momento llegó el rayo de luz a mi cabeza: OMG! Están desalojando el edificio, esto será muy cómico de ver. Nos quedamos parados frente a la oficina y aquí viene el tema.

Mujeres, tacones y crisis no suelen ser una buena combinación y menos en una torre donde todas las mujeres (o su gran mayoría) parecen salidas de un concurso de pasarela o la peluquería. No estoy en contra de eso, nada que ver. Muy guapas todas, pero muy mujeres del Siglo XX. Digamos que mujeres cuando existe una crisis –o posible crisis- los hombres no andan por ahí buscando doncellas para rescatarlas de torres y dragones.

Cuando existe una crisis los hombres (comentario válido sólo para esas mujeres que vive para buscar hombres y ven oportunidades para buscar hombres) están buscando colaboración. Entonces, presten un poco de atención:

  1. Los tacones son bellos, sexys, seductores. Pero si suena la alarma de incendios y te piden desalojar el edificio, a menos que sepas correr perfectamente con ellos sin doblarte el pie: Quítatelos.
  2. Si en un momento de crisis piensas que llegará tu príncipe (inserte aquí el color de su preferencia), lo más probable es que te encuentres o con la amargada señora de seguridad –porque tiene rato sin novio y no se puede poner tan guapa como tu- o al baboso que espera una crisis para buscar mujeres “en problemas”. Así que Quítatelos.
  3. Si en medio del desalojo vas a gritar algo así como: “Señor, por favor tenga cuidado estos son unos Pradas carísimos”. Lo cual ocasionará un poco de desesperación por parte del señor bombero de desaloja el edificio, entonces: Quítatelos.
  4. Si andas en falta y tacones, pues tu intensión es ser la Femme Fatal de la oficina, buenísimo. Pero créeme que tu jefe te querrá más si no retrasas la bajada por las estrechas escaleras de emergencia por tus tacones y falta. Así que: Quítatelos. Pero los tacones solamente, no la falta.

Sí, lo sé aquí soné como una loca anti tacones, y más o menos lo soy.  Creo que en algunos casos parecen armas creadas para destruir los pies de nosotras. Sin embargo, los uso, así que calma.

En fin, queridísimas mujeres las crisis pueden ser oportunidades para demostrar que entendemos lo realmente importante: No morir. Así que las invito a que la próxima vez que estén en una crisis se quiten sus tacones, los guarden en la cartera y no interrumpan los procesos de desalojo de los edificios. Aunque si lo hacen me dejarán sin parte del material.

Artículo patrocinado por Prada.

Relaciones Desequilibradas.

12 Apr

Por Batita González (@Batita_Gonzalez)

O ¿qué hace un tipo tan bello con esa tipa? (Y viceversa).


Vamos a teorizar un poco en el concepto de “equilibrio”, según nuestros amigos de la RAE el equilibrio es  1. m. Estado de un cuerpo cuando fuerzas encontradas que obran en él se compensan destruyéndose  mutuamente.

Lo traduzco inmediatamente al castellano-cristiano para que nos entendamos, situación en la cual ella y él se llevan bien, se soportan y se complementan, como el día/noche, sol/luna… frío/calor. Entendemos pues, que no necesariamente estas fuerzas o sujetos son igualiticos, por eso partimos de la tesis cliché de que los opuestos se atraen.

Eso es una verdad irreductible.

En realidad toda esta perorata sobre el equilibrio es porque a mi me da un morbo enorme hablar de relaciones desequilibradas, entiéndase aquella relación de pareja que nos hace pensar cosas como “¿y qué le vio él a ella?”, “yo no me explico cómo esos dos están juntos”, “vaya tipo para inteligente con esa jeva tan bruta”.

Esto me suele pasar por la mente cada vez que el mejor amigo del chico con el que salgo me presenta a su nueva novia. Hace una semana salimos él, la novia nueva, mi chico y yo. Nos tomamos algo por ahí y pues nada, que Sutano su amigo me ha presentado a su nueva adquisición, recién teñida y salida del quirófano.

En lo que acabó la salida, y ya de regreso con Mengano, (mi chico) nos pusimos a filosofar sobre el gusto de Sutano, su mejor amigo.

El problema es que todas las novias de Sutano son al menos 6 años menor que él, y parecen salidas del Miss Venezuela, y es verdad. Personalmente tiendo a descalificarlas intelectualmente al instante en que les digo ‘’mucho gusto’’, pero aunque las desecho por ‘’tontas’’ no generalizo con el cliché de ‘’las guapas son tontas’’, sino que armo la sentencia de “Pobre Sutano, siempre se involucra en relaciones desequilibradas, él tan inteligente, y ella tan bonita”.

A lo que Mengano me ha preguntado, por fin, “¿Qué es eso de relaciones desequilibradas?”, y le suelto mi teoría, (que cuando estoy medio bebida me pongo un poco machista, y le pego a la intensidad), “Pues sencillo Mengano querido, esas relaciones en donde hay cosas que no cuadran, tipo el bello y la bruta, o la chica abnegada y él tipo antiparabólico”.

Y nada, que mi chico, que es más maduro y tiene más experiencia, viene y me calla con un sermón del tipo “cada pareja encuentra su equilibrio como le parezca y no podemos prejuzgarlos desde afuera, uno no sabe como funciona la dinámica entre ellos Bati. Anda, deja el tema del desequilibrio y de Sutano, que él es feliz con las guapas que escoge”.

Entonces yo, me parto de la risa y trato de hacerle ver que entiendo su punto, pero que yo prefiero pensar en que su amigo tiene algún tipo de psicopatología que lo lleva a escoger a semejantes especímenes, y que el equilibrio está en los buenos polvos que echa con ellas.

Y si, es verdad… que a veces a una también se le sale el machista.

Carta a los hombres sobre las mosquitas muertas

11 Apr

Por Laura Solórzano (@LauSolorzano)

Aclaratoria inicial: Esta carta aplica para absolutamente todos los hombres de este planeta. Favor abstenerse a sacar conclusiones.

 

 

Queridos hombres;

 

Me urge hablar con ustedes, sobretodo porque siempre los defiendo por casi encima de todas las cosa; por aquello de que las mujeres del SXX sacan conclusiones y se hacen líos en la cabeza. Aunque a mi también me pasa eso todavía. En fin, me parece que es necesario contarles sobre: las Mosquitas Muertas, de ahora en adelante MM.

 

Lamentablemente, existe este tipo de fémina que por muchos años ha hecho que nuestro gremio sufra algunas acusaciones injustas. Así que, en aras de preservar relaciones de pareja, amistad e incluso familiares, sentí la necesidad de hablarte sobre los tres tipos más comunes de MM, a saber:

1.      Tu mejor amiga: ¡Ya va! Yo también soy mejor amiga de alguien, pero no le espanto a las novias, ni soy una cosa con ellas cuando el está y otra cuando no. Es decir, existen dos tipos e mejores amigas:

a.       Las que están claras y hasta le cuadran mujeres a las mujeres varias en fiestas y les dan consejo, como si fuese realmente un hermano.

b.      Las MM: Estas son las que siempre te han tenido ganas pero están esperando que tu lo notes, nunca se te insinúan, nunca tienen un novio o si lo tienen es una relación rara y JAMAS aprueba ninguna de tus novias. Ahora, si por casualidad lo hace, créeme ella es un cosa cuando está contigo y otra cuando está con ella.

2.      Tu ex, que también es tu amiga: Como ya deberías saber existen tantos tipos de mujeres como siglos en la historia. Así que por ahí debes tener alguna exnovia, exmujer, exresuelve, examiga-con-derechos, que apenas vea que estas comenzando a ser feliz con alguna otra comenzará de repente a buscarte. ¡Enciende la alerta! Ella es una MM que atenta contra tu nueva relación, no quiere volver contigo, créeme, sólo no LA quiere ver feliz contigo.

3.      La MM innata: Ya estamos terminando, esta es la típica que cuando estamos en grupo se la da de la calladita, la santa, la que no rompe un plato, la que quiere ser pana. Sin embargo, basta que vea que otra te miró o que estás prestándole más atención a otra para que ella saque unas garras bien afiladas y comience a atacarte ¿Cómo? Es la que te muestra el escote de la nada, la que se te lanza encima cuando bailan y la que dirá –como cosa suya- que esa “otra” tiene (Inserte aquí comentario negativo). ¡Huye!

 

En fin, las MM son las que se embarazan para amarrar a un hombre, las que critican a Shakira, las que son incapaces de aceptar que les gusta fastidiarñe la vida a otras mujeres más que pasarla bien con ese hombre. En mi opinión, las MM son las que más viven en función de la otra, las que tratan de cambiarlos y las que les ponen una venda en los ojos y les abren las carteras.

 

Así que querido hombre, ¡Huye!

Una amiga que los quiere.

 

Laura Solórzano (@LauSolorzano)

Eventualmente a todas nos toca calzarnos

3 Apr

«Para amarteee… Necesito una razón, y es difícil creer que no exista una más que este amooor» No sé ustedes, pero yo coreé esa canción a todo pulmón hasta el cansancio cuando tenía trece o catorce años  ¿Y cómo no? Estaba descubriendo que había un mundo más allá de las muñecas y las tizas de colores, que empezaba a dejar los juegos de niños y quería comenzar a jugar los juegos de la gente grande.

 

Hace poco fui al concierto de Shakira y obtuve opiniones muy contrapuestas de todas las mujeres a las que se lo comenté, y que quisiera compartirlas con ustedes, mis mujeres del siglo XXI. Sé que ustedes también tienen una opinión.

 

En aquella época la chica de la guitarra y los pies descalzos, que contaba de un lugar en donde lo que no se quiere se mata, era todo lo que yo quería ser en la vida, eso y la esposa de algún BackStreet Boy  –Oh, por Dios, menos mal que uno crece y aspira más de la vida-. La cuestión es que esta colombiana pop que además se lanzaba unos semi-raps/trabalenguas era la artista de calidad familiar por excelencia, perfecta para ir de viaje de carretera;  «¡Qué muchacha tan decente!» decía cualquier mamá.

 

Fue agarrando fama y fama hasta que se la llevó Pepsi , ahí mucha gente comenzó a decir que «ya nos iban a dañar a la niña», e incluso llegó a rayar en lo nulo cuando confirmamos que había perdido su virginidad al comenzar a cantar underneath your clothes. Pero cuando todas mis amigas retomaron la atención en la ahora catira fue para decir que se había vuelto loca en esos días que comenzó a aullar, luego pasaría de loba a loca declarada. «¡Qué ganas! no puede ser que Shakira haya perdido su escencia, su mensaje, sus raíces…. Hasta aquí llegó mi respeto por ella» escuché decir a más de una, y me lo repitieron mucho en estos últimos días. Cabe destacar que todas ellas tienen lo último de Sharika en sus iPods.

 

¡Y yo les quiero decir que no estoy de acuerdo! Que he tenido esta discusión semana tras semana, escuchando diferentes argumentos de por qué sí o por qué no, y he desembocado  en mi propia conclusión lo que ha sido la evolución de la artista ídolo de una generación de venezolanas y colombianas. Concluí que no fue que Shaki le vendió su alma al diablo, ni a Unicef, ni a la prostitución. Lo que verdaderamente pasó fue que, como cualquier mujer, creció.

 

Sus primeras letras eran canciones de primeros amores, de esperanza en el mundo y de metidas de pata, que luego fueron evolucionando con el paso de unos robos y un par de corazones rotos, incluso llegó a decirnos con amargura que no se puede vivir con tanto veneno, que pesa más la rabia que el cemento. ¡Pero tenía que hacer otras cosas! Ya no tiene diecisiete años  como para estar cantando de pajaritos y abejitas, es una mujer hecha y derecha, una  artista madura que puede permitirse hacer lo que quiera con su carrera siempre que se sienta cómoda consigo misma -ojo, dije «puede», no «debe»-.

 

En esta nueva etapa se dejó de pudores y sacó su lado más divertido, femenino y pachangoso, y claro, en el borde de los treinta es cuando te das cuenta de que es ahora o nunca. Estoy de acuerdo con que el video de la loba pudo haber sido mucho menos, ehh, explícito, pero más bien a mis veinticuatro años me la tripeo sin pensar que perdió su esencia y me quito el sombrero por tener la personalidad de hacerlo. Después de todo sigue siendo un ícono femenino, ayudando a fundaciones, bailando danza árabe y usando pantalones de cuero, e incluso versiona la mayoría de sus canciones en el escenario para que suenen a las de los viejos tiempos.

 

Y por supuesto, todo esto me ha llevado a pensar en el por qué tanta gente me preguntó que por qué iría al concierto de Shakira –gente que canta estas canciones alegres en la privacidad de la cola-. Creo que hay muchas mujeres jóvenes que aún se aferran a su adolescencia con esa idea del príncipe azul antes de los treinta, y que no han descubierto la magia de ser una mujer en la mitad de sus veintes en nuestros días. Nenas, nadie más que ustedes mismas se están juzgando y dejan de hacer las cosas, y ojo, no estoy diciendo que por estar madurando te tienes que convertir en una rabiosa, pero si sientes que es lo que quieres hacer no hay nada que las detenga. El límite nos lo ponemos nosotras mismas cuando no aceptamos lo que Shakira nos ha demostrado con su trayectoria profesional: autoconfianza.

No estábamos muertas

3 Apr

Tampoco de parranda…

 

Hemos vuelto, el trío del Siglo XXI ya se mega activó nuevamente, así que mañana podrás volver a leer -y sin interrupciones, más indicación sobre cómo ser mujer y no morir en el intento.

 

 

 

Por ahí se viene un post sobre “La transformación de Shakira”, “Carta a los hombres sobre las mosquitas muertas” y muchísimo más.

 

 

Así que no esperes mucho, subscríbete a la página y mándasela a todos tus panas, amigas y demás mujeres que quieran saber cómo somos las mujeres del Siglo XXI.

 

Besitos,

@Batita_González, @LauSolorzano y @AmandaIsabel87

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