El silicón nuestro de todos los días

16 Sep

(Por Beatriz González @Batita_Gonzalez)

Durante estas vacaciones de verano, en mi escape playero la realidad vino de golpe a darme un par de cachetadas.

A ver, les explico, no conforme con darme cuenta que 7 de cada diez mujeres que veía en la playa tenía su respectivo par de lolas empacadas al vacío tuve que enfrentarme además con que a cualquier lugar al que iba siempre-siempre tenía un grupito de chicas al lado hablando de tallas, cc’s y pechos. Todo el día, todos los días.

Y justo ahora, ustedes van a caerme encima diciéndome ”claro, como tú si tienes lolas”, pero no, el tema no es que yo esté en contra del silicón, para nada… el tema está en que así como el peso que tenemos no puede ser nuestra única preocupación, creo que la talla del busto menos…

Ya no son solo las veinteañeras que quieren tener un tren delantero digno de una Miss, sino que son las amigas adolescentes de mi sobrinita pidiendo su respectivo par de lolas como regalo de quince años, o de graduación. Y si a eso le sumamos a nuestras admiradas cougars que quieren parecer salidas de UrbeBikini, pues ”fin de mundo” como diría mi abuela.

Esto, queridas amigas no es un texto de una feminista arcaica criticando los implantes, es sencillamente una reflexión del porque estamos empeñadas en tener unas súper boobies, sea como sea.

Diariamente somos bombardeadas por imágenes de mujeres con un busto enorme, son las vallas de las Chicas Polar, son las Misses, las actrices, las chicas que nos atienden en la peluquería, son nuestras amigas de toda la vida que amanecen como por arte de magia con unas prótesis al estilo Pamela Anderson… y somos nosotras, que llegamos a nuestra casa y nos miramos al espejo y empezamos a compararnos. -todas, inevitablemente nos comparamos,quién no lo haya hecho pues, no quiere a su mamá.

Hay que tener en cuenta que el aumento del busto es una cirugía -como cualquier otra- que tiene sus riesgos y complicaciones, que si aún eres una chamita es justo que sepas que las lolas te han de seguir creciendo hasta los 21 años, por lo que ”echarte cuchillo” antes de esa edad es bastante peligroso.

Y no quiero sonar alarmista, no, sino más bien quiero invitarles a reflexionar. ¿me aumento el busto para sentirme más cómoda con mi cuerpo, o por presión de otros?. ¿Tener las lolas más grandes me valida como mujer?¿el tamaño realmente importa?

Sencillamente quiero guiarte y darte la mano antes de que decidas hacerle algo a tu cuerpo, y quiero que hagas lo que hagas, lo hagas por las razones correctas. Que lo hagas por ti, para ti, porque evaluaste tus opciones y elegiste dar ese paso tú solita, haciendo uso de tu razón.

Y si decides ponerte implantes, pues bien. Y si decides seguir como estás, con ese par de lolas que la genética te dio, pues enhorabuena. Así de simple amiga.

One Response to “El silicón nuestro de todos los días”

  1. B September 16, 2011 at 2:54 am #

    Bueno, que te puedo decir? Creo que las mujeres (y seguramente me caeran a tomatazos por esto) se están operando no por ellas mismas, sino para pescar hombres.. Ya no creo que sea porque toda la vida fueron talla 32A o que se le cayeron con el embarazo, ya creo que es para levantarse más tipos o conseguir alguno que la quiera por lo que tiene entre pecho y clavícula y no por lo que tenga entre pecho y espalda.. yo soy la bicha rara que tenía talla 36B a los 15 y un buen día le dije a mi mamá: Me quiero operar. Y a los 17 pase por el cirujano y quedé en talla 34B, ha sido lo mejor que he hecho en mi vida.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: