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El silicón nuestro de todos los días

16 Sep

(Por Beatriz González @Batita_Gonzalez)

Durante estas vacaciones de verano, en mi escape playero la realidad vino de golpe a darme un par de cachetadas.

A ver, les explico, no conforme con darme cuenta que 7 de cada diez mujeres que veía en la playa tenía su respectivo par de lolas empacadas al vacío tuve que enfrentarme además con que a cualquier lugar al que iba siempre-siempre tenía un grupito de chicas al lado hablando de tallas, cc’s y pechos. Todo el día, todos los días.

Y justo ahora, ustedes van a caerme encima diciéndome ”claro, como tú si tienes lolas”, pero no, el tema no es que yo esté en contra del silicón, para nada… el tema está en que así como el peso que tenemos no puede ser nuestra única preocupación, creo que la talla del busto menos…

Ya no son solo las veinteañeras que quieren tener un tren delantero digno de una Miss, sino que son las amigas adolescentes de mi sobrinita pidiendo su respectivo par de lolas como regalo de quince años, o de graduación. Y si a eso le sumamos a nuestras admiradas cougars que quieren parecer salidas de UrbeBikini, pues ”fin de mundo” como diría mi abuela.

Esto, queridas amigas no es un texto de una feminista arcaica criticando los implantes, es sencillamente una reflexión del porque estamos empeñadas en tener unas súper boobies, sea como sea.

Diariamente somos bombardeadas por imágenes de mujeres con un busto enorme, son las vallas de las Chicas Polar, son las Misses, las actrices, las chicas que nos atienden en la peluquería, son nuestras amigas de toda la vida que amanecen como por arte de magia con unas prótesis al estilo Pamela Anderson… y somos nosotras, que llegamos a nuestra casa y nos miramos al espejo y empezamos a compararnos. -todas, inevitablemente nos comparamos,quién no lo haya hecho pues, no quiere a su mamá.

Hay que tener en cuenta que el aumento del busto es una cirugía -como cualquier otra- que tiene sus riesgos y complicaciones, que si aún eres una chamita es justo que sepas que las lolas te han de seguir creciendo hasta los 21 años, por lo que ”echarte cuchillo” antes de esa edad es bastante peligroso.

Y no quiero sonar alarmista, no, sino más bien quiero invitarles a reflexionar. ¿me aumento el busto para sentirme más cómoda con mi cuerpo, o por presión de otros?. ¿Tener las lolas más grandes me valida como mujer?¿el tamaño realmente importa?

Sencillamente quiero guiarte y darte la mano antes de que decidas hacerle algo a tu cuerpo, y quiero que hagas lo que hagas, lo hagas por las razones correctas. Que lo hagas por ti, para ti, porque evaluaste tus opciones y elegiste dar ese paso tú solita, haciendo uso de tu razón.

Y si decides ponerte implantes, pues bien. Y si decides seguir como estás, con ese par de lolas que la genética te dio, pues enhorabuena. Así de simple amiga.

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Envidia y mujeres: 4 combinaciones peligrosas

26 Aug

Mujeres y envidiaPor Laura Solórzano (@LauSolorzano)

Últimamente he tenido una gran fuente de inspiración en lugares donde es fácil conseguir contenido: Mis clases de Yoga, Pilates y Spinning. He encontrado temas para hablar aquí o en mi blog personal o simplemente temas de “cháchara” con mis amigas. Sin embargo, creo que no pensaba encontrar ahí un tema que me divierte tanto: La envidia femenina. Yo inocentemente creía que las mujeres iban a su clase y ya.

Es bien sabido que “entre bomberos no se pisan la manguera”, esto sólo aplica a los hombres (Sin importar el tiempo que tengan conociéndose) y para algunas amigas, ojo, sólo algunas. Ahora leerán una lista que define 4 combinaciones altamente peligrosas que desatan la envidia de las mujeres logrando que hasta las Diosas del Olimpo se molesten. Espero que lo disfruten y se sinceren con ustedes mismas:

  1. Mujeres y hombres: Este evidentemente es el tipo de envidia más común entre las féminas y tiene que ver con aquello que se desata una vez que dos mujeres se fijan en el mismo tipo, amigo, jefe, etc., cualquier hombre es motivo de pelea, discusión, garras y por supuesto Envidia. Si esta lo tiene, si yo lo quiero. En fin, chicas seamos sinceras, muchas veces tenemos envidia porque la amiga consiguió novio o tuvo algo con el niño que más queríamos en la universidad. O sencillamente porque tiene un grupo de amigos geniales y pues, atacamos con nuestras “armas” -mejores o peores- para tratar de quitarla de ese mundo de perfección.
  2. Mujeres y trabajo: Esto a mi no me ha tocado (Gracias a los Dioses griegos), pero hablando con una amiga el otro día me comentaba lo impresionantes e insoportables que pueden ser las mujeres detrás de un ascenso en una compañía. Son capaces de todo, descalificarte personalmente, bloquearte proyectos para que no salgan e incluso salir con el jefe para “ganar” el ascenso. Mosca, porque la verdad es que hay mujeres (del siglo pasado evidentemente) que están dispuestas a todo.
  3. Mujeres y Ejercicio: He notado en mis clases, sobre todo en Spinning que no importa si eres vieja, joven, gorda, normal o estás buenísima, la mayoría de las mujeres te mirará diciéndote: “¡Ja! Pobre, no puede completar la serie”, “¿Esta niña tiene que venir a hacer spinning aquí para que mi marido la vea?” y cosas por el estilo. Es lo que fácilmente leo en la mirada de casi todas las mujeres en la clase cuando dejo de lado la concentración sólo para encontrar temas para el blog. Es impresionante, pero parece que hay mujeres que nunca están del todo contentas con lo que son o lo que hacen.
  4. Mujeres y ropa: Tal y como lo dijo Batita el su post del lunes, hay mujeres que sencillamente viven comparándose con otras con un poco más de creatividad (o herramientas digitales) y se quejan de no tener nada que ponerse. Este tipo de fémina es la que corre desesperada a comprarse la misma falda que fulanita pero en otro color sólo porque ella también lo tiene que tener o que destruye los atuendos de otras porque “a ella todo le queda mejor”. La verdad es que no, la gente se viste como quiere y sí, podemos ser críticas en ciertos criterios, pero creo que sólo a ciertas personalidades le queda bien “todo”, el resto de nosotras tenemos ropa que nos favorece y nos desfavorece.
En fin, creo (obvio) que todo este tipo de envidias están directamente relacionados al autoestima, amor propio, confianza, seguridad en ti o como lo quieras llamar. Deja de ver y compararte con la que tienes al lado y siéntete confiada y segura de que eres U.N.I.C.A.=Una Niña Inigualable, Capaz, Auténtica.

4 Tipos de mujeres que jamás deberían tener un sex partner

9 Aug

Por Laura Solórzano (@LauSolorzano) .- Hoy estaba un poco bloqueada para escribir y no lograba dar con un tema que me inspirara a escribir y “enlistar”. Sin embargo, saliendo de la clase de Yoga y caminando al metro recordé que hace aproximadamente un mes una amiga (que no está tan del todo dentro de este siglo) me sugirió hablar de los “amigos especiales”, pero para mí es mejor llamarlo todo por su nombre así que aquí les dejo mi listilla de 4 tipos de mujeres que jamás deberían tener un sex partner.

Recordemos antes que la principal característica dentro de este grupo de mujeres del siglo 21 es que nos aceptamos y reconocemos tal como somos. Nos miramos en el espejo y nos sentimos tranquilas con lo que somos sin importar si la imagen nos gusta o no, digo si no les gusta pues a hacer ejercicios y comer sano, pero si les gusta punto para ustedes. Comencemos:

  1. Princesas de Disney for-Ever: En esta cajita entran todas aquellas mujeres que vieron las películas de Disney, las vivieron, se disfrazaron, las jugaron y no las superaron. Se la pasan el día cantando las canciones de las películas y pues buscan el príncipe azul ¿Qué pasará? Sencillo, decides que ya no serás más así, y después de la primera tarde “especial” en algún hotel “bonito” esperaras el “vivieron felices por siempre”, como no llega te enrollas. Consejo: Be honest! Y no te busques este tipo de rollos y como ñapa lee lo que dice Toto, él lo dice mejor que yo.
  2. Mal pegue: Esta cajita, así como la anterior, generará que un par de amigas se molesten conmigo –sorry chicas, lo hago por ustedes-. Esta es la típica niña que aún recuerda cuando estaba en tercer grado y le pegaron, lo malo no es que lo recuerde… Lo malo es que LLORA al recordarlo. Ella en su cuarto todavía tiene afiches de los BackStreets Boys y en Twitter sigue a todos sus artistas de la adolescencia, y les habla. Digamos que le cuesta un poco aquello de “supera y avanza” ¿Qué pasará? Comienzas diciendo: “No me afecta”, te unes más afectivamente porque “son amigos” y después de meses el te cambia y tu tardas más meses en superarlo. Consejo: For real, consigue ayuda profesional y aléjate del perfil de hombres que no busca relaciones.
  3. Jimmy Neutrona: Esto es porque hay un tipo de mujer que tiene química con todos, según ella. Todos los hombres la miran, la desean y se enamoran, según ella ¿Qué pasará? Terminará teniendo no uno, ni dos sino tres sex partners, te sentirás mal contigo misma y te deprimirás sólo para buscar más. Consejo: Quítate el disfraz y reconoce que tu autoestima y ego están golpeados, huye y pasa más tiempo contigo.
  4. Hombre-Dependiente: Todas tenemos una amiga que es incapaz de hacer algo sola, desde comer hasta irse al cine pasando por “auto-complacerse” en todos los sentidos. Si no hay amigos para hacer algo se quedará en casa deprimida, si  no le abren la puerta del carro se queda adentro o afuera (según sea el caso) ¿Qué pasará? En una noche de borrachera decidirás “cambiar” e irte con el primero que te pique el ojo, al día siguiente te irás a tu casa y como desesperada comenzarás a escribirle y preocuparte porque “vivimos en una ciudad insegura, cómo es que no se reporta”, evidentemente ya espantaste al niño. Consejo: Tienes que estar clara de que eres así y advertirle a la persona que salga a tomar contigo que no te deje irte así la amenaces de muerte.

Chicas, tranquilas, no hay nada malo en estar en alguna de estas casillas (o no estarlo) lo importante como siempre es que podamos vernos tranquilas al espejo, dormir sin pesadillas y estar despreocupadas porque ya sabemos en qué tipo de categoría estoy.

No está mal tampoco tener un sex partner, siempre y cuando ambos lo sepan manejar sin preocupaciones, compliques o “citas” porque somos amigos.

Etiquetas del Siglo 21

2 Aug

Imagino que han existido siempre. Sin embargo, este auge de las redes sociales y las comunicaciones hace que se ponga de manifiesto de manera tal que hasta yo misma me pregunte: ¿Cuál es la etiqueta que tengo en ese momento?

Y es que esta cuestión de las etiquetas tiene que ver con el nuevo estado de las relaciones, que desde que Facebook daba la opción de “It’s complicated” me he preguntado: ¿Cuántas etiquetas más podemos tener? Así que aquí les traigo mi acostumbrada lista a ver qué tan sinceras son y en cuál están:

  • Gheller-Bing: dícese de aquellos amigos que salen juntos, se dan besos en la boca, se agarran las manos, duermen juntos, tienen relaciones, conocen a los familiares y amigos del otro pero… “Somos sólo Amigos” o SSA. Los SSA son aquellas parejas que viven por la vida engañados que son eso sólo para no generar problemas porque las “etiquetas” generan presión y dañan la relación. Solución: Amiguitos, las etiquetas dañan sólo si ustedes quieren.
  • Tribianni Mode ON: Esta etiqueta lleva por nombre “Mi Sex Partner”.  Es decir, es la que le ponemos a ese amigo con el que salimos sólo para vernos en algún lugar sólo y pasar un rato chévere, portarnos mal y no complicarnos más. O sea que no le escribimos sólo para saber de él –a menos que sea con una foto o invitación provocadora- y mucho menos lo invitamos  a nada con nuestros amigos. Solución: Nena, si te sientes bien con él y el pure sex, don’t worry, be happy, no label on him.
  • Ross-Rachel: Evidentemente esta etiqueta está relacionada con aquellas que cada vez que comienzan a salir con algún chico nuevo ya están pensando en la casita y ya quieren ponerle la etiqueta de “in a relationship”. Esto ocaciona en la mayoría de los casos que el niño en cuestión corra.
  • Phoebe Relax: Definida por la etiqueta que muchas veces nos ponemos a nosotras mismas cuando decidimos estar simplemente relax, sin preocupaciones, sin apuros y si llegan un sex partner chévere, si llega un posible novio chévere también, pero no anda pendiente de poner etiquetas.

¿Qué tal si nos dejamos de etiquetas y comenzamos a disfrutar lo que tenemos?

El Show de la Splenda

22 Jul

Por Amanda Quintero (@AmandaIsabel87) .- En la era donde lo light, las costillas a la vista y el slim fit están de moda no podía faltar un elemento insignia de quienes viven a dieta: la Splenda. Este popular endulzante, pensado inicialmente para personas que sufren de diabetes, no es simplemente un truco secreto que usan las mujeres del siglo XXI para evitar las calorías del azúcar; él se ha convertido en un protocolo, una parafernalia, un elemento generador de placer y drama femenino: un show. Observemos.

Podría perfectamente llamarse “I can’t believe it’s not sugar” o simplemente edulcorante, mas le han puesto un nombre espléndidamente dirigido a un público femenino y de gustos estilizados: Splenda que suena como a Splendid –de espléndido en inglés-, ¿no?

Además, la Splenda no se sirve como el vulgar azúcar, en un tarro y con una cucharilla, ella viene en dispositivos elaborados o sobres estilizados en colores pasteles, fáciles de portar e ideales para llevar en la cartera. En polvillo de rápida disolución o en pastillitas, el proceso de servido pide a gritos ser notorio. Lo que nos lleva al siguiente punto.

Existen dos tipos de consumidoras de Splenda –a parte de quienes efectivamente sufren de diabetes-: la fiel consumidora y su amiga come casquillo. La primera es la que llega a la cafetería y pregunta antes de ordenar que si hay Splenda, y de no haber le hace saber a todo el local que « ¿cómo es posible que no la tengan?», y más vale que quien la atienda no ahonde en sugerir azúcar como sustituto, porque de seguro recibirá un « ¡¿Qué?! ¿Te volviste loc@? Eso es lo que toman las gordas»; ella es la Splenda-freak, y por supuesto ella ordena primero. El segundo espécimen es la amiga que la acompaña, la Splenda-follower; a ella no le molestan las calorías del azúcar pero sin embargo no puede permitir que la Splenda-freak la llame «gorda» en público, así que le sigue la corriente y lo pide «con Splenda también, por favor».

Y está bien, quién no quiere ahorrarse unas calorías diarias en el café/té de media tarde, pero existe un tercer nivel para el show de la Splenda, el de los productos dietéticos endulzados con Splenda. Estos productos suelen ser insufriblemente dulces, o tristemente sintéticos, y sin embargo las Splenda-freaks los piden siempre que estén claramente identificados como productos ligeros. Y es que lo importante de este tercer nivel no es que te lo comas y te guste, sino que la gente te vea y se entere de que te lo comiste «Maritza, ayer me comí un dulce sin carbohidratos y sin azúcar» y «Dale, chama, es endulzado con Splenda» están en orden.

Pero ojo, Splenda-freak, está bien usar este endulzante para dietas puntuales tipo «me quiero quitar tres kilos» o algo por el estilo, pero no es un producto saludable para el consumo diario. Es divertido el show pero no vale la pena perder tu salud por ello, ¡hay muchos más dramas femeninos con los que nos podemos entretener! ¡Cuídate!

Mujeres del siglo XX y su uso de la tecnología del siglo XXI

7 Jul

Por Laura Solórzano (@LauSolorzano) – “Tecnología divino tesoro, llegaste para hacerme feliz y al mismo tiempo infeliz”.

Hace unas semanas mi amiga Merce y la pequeña Dayana me dieron una idea genial, me escribieron por estos aparaticos tecnológicos y me dijeron: Lau, ¿Por qué no escribes sobre #MeCambioElNickPorSiMeLees? Evidentemente ya aquí hay dos o tres herramientas tecnológicas, entre el Twitter y el BlackBerry y lo que pones en Facebook me puse a pensar: “Cónchale chica, como que es verdad, hasta yo lo he hecho”. Así que me monté una observación a lo NatGeo a ver qué cosas podía sacar. Claro, yo también fui parte de la observación en diferentes planos.Y no, esto no se trata de lo difícil de montar cachos o perderse hoy en día, es otra cosa, siga leyendo.

De dicha investigación comencé a notar los tipos de mujeres, pensando que se podía hacer una división de personalidades, saben que amo las listas. Sin embargo, y para mi poca sorpresa me fue dificilísimo pues resulta que sin importar edad, raza, educación si tienes algo que cambiar para que ese ser te lea, entonces lo harás. Vale acotar que esto es válido para todo aquello que se pueda cambiar, inclusive tu nick del Gchat del trabajo aunque sólo tu lo veas (claro, él tiene que estar conectado ahí). Ahora bien, lo que sí noté fue lo siguiente:

1.- Si tu dejaste al tipo entonces tus nicks en todas estas redes (sociales y no) que mencioné antes cambiarán para decir: “Estoy feliz”, “amanecí excelente”, “Qué fin de semana tan bueno”, “noche de mojitos” y cosas así por el estilo. (Cuando yo terminaba con mis novios estas cosas sólo se hacían en msn, imagínense lo que hemos evolucionado).

2. Si él te cortó, se fue con la MM o con la MMC o una combinación de ambas tú: “No hace falta el que se fue”, “recordando momentos mágicos”, “#NowPlaying Vuelve de Ricky Martin”, “RT a todo lo que @Cuaimatizadas diga”. Y por supuesto para darte la dosis de “auto-autoestima” te escribirás cosas como: “lo que no mata fortalece”, “Soy más feliz sola” Y ese tipo de cosas que en el fondo -no tan profundo- sabemos que son pura porquería y que se lo estamos diciendo a “él” para que crea que estamos bien.

3. Si te enteraste que se fue de fin de semana con la nueva: “reflexionando sobre los errores del pasado”, “sanando el corazón para comenzar de nuevo”, “Quién se anota en @elteatrobar hoy?”, “depresiónModeOn” y en FB postearás cualquier cosa cursi que se te pase por delante.

4. Fotos, queridísimas fotos; evidentemente eso no tiene que ver con ninguna situación en específico, pero sea cual sea te pondrás las mejores fotos hasta en el portaretratos de tu cuarto (sólo por si te lo consigues camino a tu casa y terminan en la misma cama). Todo esto con la intensión de que él vea y sienta e internalice que “tu estás bien”, aunque sea falso.

En fin, mientras terminaba de escribir esto comencé a pensar ¿Por qué nos damos tan mala vida por los hombres y el tema de “decir pero sin decir para que ellos entiendan lo que ni nosotras mismas sabemos decir”. La verdad nunca le he preguntado a mis amigos si “leen los nicks o comentarios de sus ex (inserte aquí la palabra que le suene menos fea) o si se mortifican por ello -a menos que la quieran y eso lo sé-“. Probablemente, y lean bien PROBABLEMENTE el 80% de los hombres ni note que cambiamos de nick, status o tweet, no son siquiera capaces de notar un cambio de color de pelo.

Yo también he estado en este paquete, y soy amante de la tecnología y comencé a notar el mal uso femenino que le daba. Así que pensaré tres veces antes de actalizar algo pensando en “espero que fulanito me lea”. No digo con esto que las mujeres del siglo XXI no lo hacemos, claro que lo hacemos, la diferencia -como siempre- es estar conscientes de que lo hacemos y aceptarlo. Como dice Merce: “Muy mujeres del Siglo XXI, pero seguimos siendo eso: MUJERES”.

La mentira de los “mejores amigos”

6 Jun

Por Amanda Quintero (@AmandaIsabel87) .- Este tema es un debate abierto y en mi opinión cíclico, es como cuando te preguntan si legalizarías el aborto o si apoyas la pena de muerte, hay un pequeño grupo que tiene claro lo que cree, y otro mucho más numeroso que varía en el tiempo y según la situación por la que esté pasando. Creo que finalmente me he insertado en el primero.

Este debate es el de la posibilidad de que un chico y una chica sean “mejores amigos”; llegué a la conclusión de que no lo creo. Y no quiero decir con esto que las niñas sólo pueden ser amigas de las niñas, pero definitivamente hay un comportamiento sistemático y estandarizable que me lleva a reflexionar sobre la condición en cuestión. Desglosemos.

Casi siempre uno cree que finalmente lo ha conseguido, tener un mejor amigo del sexo opuesto. Este primer individuo siente genuinamente un cariño fraternal por el otro y no tiene otro interés que el de compatir los momentos buenos y amargos de la vida. Pero siempre está el segundo individuo, no se sabe si él o ella, que tiene secretas esperanzas de que vaya más allá, y mientras más intenta disimularlo más evidente es para todo el mundo menos para el primer induviduo.

Comienza entonces una coreografía de sutiles comportamientos excusables tras el ya trillado argumento de “somos mejores amigos” que en mi opinión tiene dos intenciones detrás: la del primer individuo que piensa “qué fastidio la gente que sigue con este tema” y la del segundo que piensa “por ahora”, es como ver La Boda de Mi Mejor Amigo una y otra vez. Ejemplifiquemos:

Una “mejor amiga” no le dice jugando “esa novia tuya hace malísima pareja contigo, tú y yo hacemos mejor pareja”, no va a casa del “mejor amigo” a hacerle sopita cuando le da gripe y no, definitivamente no, le hace las carpetas de Cadivi al “mejor amigo”. Los comportamientos serviciales en el siglo XXI no son otra cosa que nuestras -y me incluyo en el paquete- ideas de ser la esposa perfecta y no la amiga tan deseada que disfruta contigo y te apoya incondicionalmente. Increíblemente ningún hombre que lea esto estará de acuerdo con lo que acabo de decir.

Asimismo, un “mejor amigo” no se molesta con la “mejor amiga” por vestir un escote atrevido, no está pendiente de si le quedan bien esos jeanes y no, definitivamente no, aprovecha cualquier ocasión para tener contacto físico, eso de los abrazos frecuentes, besitos de saludo prolongados o los clásicos toques ocasionales de mano “sin querer”. Increíblemente, todas las niñas que tienen este tipo de amigos leerán esto y dirán “qué exagerada es Amanda”.

Vamos, claro que hay que tener amigos de ambos géneros, es más, mis hijos no estudiarán en colegios de monjas o de curas! Pero cada vez creo menos en la existencia de relaciones niño-niña “mejores amigos” y precisamente porque los problemas de asimetría de información traen conflictos es importante que al menos nosotras, las mujeres que queremos romper con los paradigmas del siglo pasado tengamos presente un par de cosillas: si estamos en una relación que suena conocida a lo anterior debemos plantearnos:

¿Soy el individuo número uno o el individuo número dos?

Si soy el primero, tenerlo presente porque no obtendremos mucho de confrontarlo, pero podemos intentar controlar las benditas “señales” malinterpretables.

Si soy el segundo, debo hacerme otra pregunta: ¿va esto para algún lado?

Y si va te ganaste la lotería! Vivirás una historia como la de Mónica y Chandler, divertida y de mucho amor. Pero si no, no te sigas dando golpes contra la pared, recuerda las enseñanzas de la peli más sincera que toca este tema “He is just not that into you”

¿Y ustedes? ¿Tienen mejores amigos?

 Trailer de He’s just not that into you:

http://www.youtube.com/watch?v=0IeXqvFR6HI

De perfecciones, percepciones y otras “p” de las mujeres.

3 May

Por Laura Solórzano (@LauSolorzano)

En vista de que siempre me toca ser la amiga de los llantos un día me dije: “algo bueno tiene que salir de tanta lloradera”, así que medio me inspiré para escribir este post después de algunos comentarios de amigas mías que al ver que yo no estaba en una lloradera comenzaron a quejarse. No crean ustedes nenas que las utilizaré como conejillos de india, simplemente me parece que entre tanto material debemos seguir aprendiendo todas las mujeres del mundo como es eso de ser mujer y no morir en el intento.

Por Twitter leí: “quién busca la perfección no encuentra el amor” sabias palabras que dijo algún personaje por ahí cuyo nombre ni anoté ni conseguí en Google. De ahí comencé a pensar en las mujeres y los sex partners, esa persona que de repente nos saca de un apuro cuando no estamos saliendo con alguien, pero que puede ser un peligro en potencia.

Ahora, cuando hablamos de percepciones también hablo de muchas de esas cosas que tienen que ver con las otras “p” que están directamente relacionadas con el sex partner. Y es que suele ser común que todas tengamos una percepción errada de la realidad, pues al final del día cada quién ve la realidad con sus lentes de vida. Así que ahora, poniendo un poco de orden, enumeraré –cuestión que me encanta- los típicos errores que comentemos las mujeres, al estilo “He’s just not that into you” y que debemos evitar. Probablemente de ahí venga mi no lloradera en mi caso particular:

1. Me llamó, me escribió… Me amó: En el mundo somos aproximadamente un montón de gente, así que esto puede que haya pasado en algún momento y de ahí las películas de amor. Pero si tu solamente lo conoces, saliste con él un par de veces (o se vieron en clases, o en la oficina o qué se yo) y el niño te llama o te escribe puede que sí le gustes (20%) como puede que simplemente esté tanteando el terreno para convertirse por un rato en tu amigo especial (80%) –hombres, no me odien, sincérense ustedes también. Entonces típico de nosotras, creemos que ya el niño cayó, sobre todo si nos encanta, y terminamos cayendo en su juego… Tres meses después: Una botella de ron, amigas y un barranco.

2. Tenemos buena química, es perfecto para mí: Primera pregunta: ¿Cuánto tiempo pasó antes del beso, caricia o “p”? Ahí está la respuesta. Según una encuesta que le hice a algunos amigos, el 85% de ellos asegura que si una mujer se la pone muy fácil, no pasará de ser eso: una mujer muy fácil. Sin importar lo inteligente, bella, dinámica, atrevida y conversadora que ella sea, si caemos por una noche de copas en una noche loca, entonces no podemos quejarnos. Seguro llegará una MM o sencillamente una Mujer del S XXI más pilas y se quedará con el premio. Dos días después: una botella de ron (o café según la hora), unas amigas y unos insultos.

3. Me presentó a los amigos, pero siempre le escribo yo primero: La primera frase nada tiene que ver con la segunda. Sin dos hechos aislados que, aunque no lo notemos están estrechamente ligados. Muy probablemente te haya presentado a sus amigos porque le encanta exhibir a la de turno (sí, la de turno), o porque estabas en el lugar y momento indicado –para ti, no para él- y por no ser descortés te los presentó –hombres, otra vez… Sean sinceros. Y bueno, si tu eres la que siempre le escribe primero, probablemente si el niño no te conteste no es porque está muy ocupado, es que te está aplicando la de las señales para que no le escribas más o bajes la frecuencia.

Esto se me hizo largo, así que me quedaré tres, trataré luego de poner más ejemplos para que nosotras mismas nos veamos antes de hacer estas cosas. Sólo pido a mis amigas que si algún día soy alguna de las (creo que ya lo he sido) busquen este post y recuérdenme que tenemos que ser mujeres del siglo XXI, porque “How to lose a guy in 10 days” tenía razón.

Hombres, no me odien, solo quiero que todos seamos un poco más felices siendo un poco más sinceros con nosotros mismos. De eso va el siglo XXI.

Eventualmente a todas nos toca calzarnos

3 Apr

«Para amarteee… Necesito una razón, y es difícil creer que no exista una más que este amooor» No sé ustedes, pero yo coreé esa canción a todo pulmón hasta el cansancio cuando tenía trece o catorce años  ¿Y cómo no? Estaba descubriendo que había un mundo más allá de las muñecas y las tizas de colores, que empezaba a dejar los juegos de niños y quería comenzar a jugar los juegos de la gente grande.

 

Hace poco fui al concierto de Shakira y obtuve opiniones muy contrapuestas de todas las mujeres a las que se lo comenté, y que quisiera compartirlas con ustedes, mis mujeres del siglo XXI. Sé que ustedes también tienen una opinión.

 

En aquella época la chica de la guitarra y los pies descalzos, que contaba de un lugar en donde lo que no se quiere se mata, era todo lo que yo quería ser en la vida, eso y la esposa de algún BackStreet Boy  –Oh, por Dios, menos mal que uno crece y aspira más de la vida-. La cuestión es que esta colombiana pop que además se lanzaba unos semi-raps/trabalenguas era la artista de calidad familiar por excelencia, perfecta para ir de viaje de carretera;  «¡Qué muchacha tan decente!» decía cualquier mamá.

 

Fue agarrando fama y fama hasta que se la llevó Pepsi , ahí mucha gente comenzó a decir que «ya nos iban a dañar a la niña», e incluso llegó a rayar en lo nulo cuando confirmamos que había perdido su virginidad al comenzar a cantar underneath your clothes. Pero cuando todas mis amigas retomaron la atención en la ahora catira fue para decir que se había vuelto loca en esos días que comenzó a aullar, luego pasaría de loba a loca declarada. «¡Qué ganas! no puede ser que Shakira haya perdido su escencia, su mensaje, sus raíces…. Hasta aquí llegó mi respeto por ella» escuché decir a más de una, y me lo repitieron mucho en estos últimos días. Cabe destacar que todas ellas tienen lo último de Sharika en sus iPods.

 

¡Y yo les quiero decir que no estoy de acuerdo! Que he tenido esta discusión semana tras semana, escuchando diferentes argumentos de por qué sí o por qué no, y he desembocado  en mi propia conclusión lo que ha sido la evolución de la artista ídolo de una generación de venezolanas y colombianas. Concluí que no fue que Shaki le vendió su alma al diablo, ni a Unicef, ni a la prostitución. Lo que verdaderamente pasó fue que, como cualquier mujer, creció.

 

Sus primeras letras eran canciones de primeros amores, de esperanza en el mundo y de metidas de pata, que luego fueron evolucionando con el paso de unos robos y un par de corazones rotos, incluso llegó a decirnos con amargura que no se puede vivir con tanto veneno, que pesa más la rabia que el cemento. ¡Pero tenía que hacer otras cosas! Ya no tiene diecisiete años  como para estar cantando de pajaritos y abejitas, es una mujer hecha y derecha, una  artista madura que puede permitirse hacer lo que quiera con su carrera siempre que se sienta cómoda consigo misma -ojo, dije «puede», no «debe»-.

 

En esta nueva etapa se dejó de pudores y sacó su lado más divertido, femenino y pachangoso, y claro, en el borde de los treinta es cuando te das cuenta de que es ahora o nunca. Estoy de acuerdo con que el video de la loba pudo haber sido mucho menos, ehh, explícito, pero más bien a mis veinticuatro años me la tripeo sin pensar que perdió su esencia y me quito el sombrero por tener la personalidad de hacerlo. Después de todo sigue siendo un ícono femenino, ayudando a fundaciones, bailando danza árabe y usando pantalones de cuero, e incluso versiona la mayoría de sus canciones en el escenario para que suenen a las de los viejos tiempos.

 

Y por supuesto, todo esto me ha llevado a pensar en el por qué tanta gente me preguntó que por qué iría al concierto de Shakira –gente que canta estas canciones alegres en la privacidad de la cola-. Creo que hay muchas mujeres jóvenes que aún se aferran a su adolescencia con esa idea del príncipe azul antes de los treinta, y que no han descubierto la magia de ser una mujer en la mitad de sus veintes en nuestros días. Nenas, nadie más que ustedes mismas se están juzgando y dejan de hacer las cosas, y ojo, no estoy diciendo que por estar madurando te tienes que convertir en una rabiosa, pero si sientes que es lo que quieres hacer no hay nada que las detenga. El límite nos lo ponemos nosotras mismas cuando no aceptamos lo que Shakira nos ha demostrado con su trayectoria profesional: autoconfianza.

Yo me engaño, tú te…

13 Mar

Por Amanda Quintero (@amandaisabel87)

El autoengaño femenino es de las características más entrañables de las mujeres del siglo XXI y es que creo que como a penas nos hemos adentrado en él, hemos crecido bajo los paradigmas del siglo pasado y muchos de ellos se ven confrontados por los del rápidamente cambiante  mundo de hoy.

Por ejemplo, cuando nos dijeron que para ser flaca había que hacer dieta no se referían a comer hamburguesas «a la parrilla porque no tiene aceite», con queso americano «pero delgadito», con unas papas fritas «bajas en sal para no retener líquidos» acompañados de un refresco «light, por favor». Vamos que eso no es hacer dieta, chicas.

Y cuando nos dijeron que había que hacer ejercicio para mantenerse saludable no significaba comprar un Orbitrex para usarlo de perchero, la idea era montarse en una rutina diaria o inter diaria, al menos media hora y a un ritmo que nos hiciera sudar los kilitos de más. La propiedad del nuevo perchero no es hacer ejercicio ¿eh?

Pero esos son detallitos inofensivos, la parte realmente preocupante del autoengaño entre las mujeres de nuestros días viene a la hora de aceptar la sexualidad femenina, y no hablo de si te gusta meterle a un lado o al otro, sino sobre la actitud que atañe lidiar con todo el asunto de emparejarse con alguien.

Muchísimas mujeres de nuestros tiempos, como muchas amigas mías, dejan de acercársele al chico que les gusta en una fiesta «porque mi mamá me enseñó que el hombre es el que debe dar el primer paso», sin embargo no tienen problema en agarrar a cualquiera de sus panas de la corbata y arrastrar –meneando los hombros, por supuesto- al pobre inocente hasta el medio de la pista y dejar que fluya el reggaetón para que «el desgraciado ese que no ha dado un paso» se mortifique. Eso no es «esperar el primer paso», eso es miedo de hacerlo una misma.

Una vez empatadas empieza el otro drama: hacerlo o no hacerlo, todo un dilema. Muchas andan diciendo «yo seré virgen hasta el matrimonio» cuando la perdieron hace aaaños. Otras, como me dijo un amigo una vez, «juegan al básquet, al DJ y a sintonizar la emisora,  pero no dejan entrar al señor del sombrero». Eso también es bastante autoengañoso ¡Vamos! ¿Cuál es el problema? Ya no tienes quince años y El Consejo de Ancianos no se va a enterar.

También están las que aparentan ser recatadas y critican fuertemente a las que se dan el gusto de ser sexy, pero con un roncito –no hace falta más que uno- sale la verdadera leona que llevan dentro, un alter ego tal que merece un nombre distinto. Ojo, el alcohol sólo desinhibe, no cambia maneras de pensar, así que nada de «marica, es que estaba en la quilla».

Podríamos seguir citando ejemplos del autoengaño femenino, anécdotas divertidas por las que todas hemos pasado. Desde la conservadora que no se pone un escote pero toma clases de pool dancing, hasta la que se la da de libertina e indomable y secretamente ve Bodas Espectaculares por Discovery Home and Health. Todas sucumbimos.

Entonces ¿por qué no hacer como Shakira y aceptar ese lado femenino, dejar que salga –comedida y conscientemente- la loba del armario? Quizá es una cosa que viene con el tiempo, o es cosa de cada quien, sólo se me ocurre que si las mujeres del siglo XXI lograramos sobreponernos al autoengaño femenino y aceptar nuestra sexualidad como es podemos ser más felices.

Las dejo con la última canción de Queen GaGa – Born this way

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