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Etiquetas del Siglo 21

2 Aug

Imagino que han existido siempre. Sin embargo, este auge de las redes sociales y las comunicaciones hace que se ponga de manifiesto de manera tal que hasta yo misma me pregunte: ¿Cuál es la etiqueta que tengo en ese momento?

Y es que esta cuestión de las etiquetas tiene que ver con el nuevo estado de las relaciones, que desde que Facebook daba la opción de “It’s complicated” me he preguntado: ¿Cuántas etiquetas más podemos tener? Así que aquí les traigo mi acostumbrada lista a ver qué tan sinceras son y en cuál están:

  • Gheller-Bing: dícese de aquellos amigos que salen juntos, se dan besos en la boca, se agarran las manos, duermen juntos, tienen relaciones, conocen a los familiares y amigos del otro pero… “Somos sólo Amigos” o SSA. Los SSA son aquellas parejas que viven por la vida engañados que son eso sólo para no generar problemas porque las “etiquetas” generan presión y dañan la relación. Solución: Amiguitos, las etiquetas dañan sólo si ustedes quieren.
  • Tribianni Mode ON: Esta etiqueta lleva por nombre “Mi Sex Partner”.  Es decir, es la que le ponemos a ese amigo con el que salimos sólo para vernos en algún lugar sólo y pasar un rato chévere, portarnos mal y no complicarnos más. O sea que no le escribimos sólo para saber de él –a menos que sea con una foto o invitación provocadora- y mucho menos lo invitamos  a nada con nuestros amigos. Solución: Nena, si te sientes bien con él y el pure sex, don’t worry, be happy, no label on him.
  • Ross-Rachel: Evidentemente esta etiqueta está relacionada con aquellas que cada vez que comienzan a salir con algún chico nuevo ya están pensando en la casita y ya quieren ponerle la etiqueta de “in a relationship”. Esto ocaciona en la mayoría de los casos que el niño en cuestión corra.
  • Phoebe Relax: Definida por la etiqueta que muchas veces nos ponemos a nosotras mismas cuando decidimos estar simplemente relax, sin preocupaciones, sin apuros y si llegan un sex partner chévere, si llega un posible novio chévere también, pero no anda pendiente de poner etiquetas.

¿Qué tal si nos dejamos de etiquetas y comenzamos a disfrutar lo que tenemos?

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Hombre Calamar

14 Jul

Por Beatríz “Batita” González (@Batita_González) .- Creo que todos podemos ser desdoblados en algún animal que posea al menos una característica que nos identifique, y creo además que en mis pocos años en el complicado mundo de las relaciones he acumulado bastantes ‘’animales’’ como para ir armando mi propio zoológico o mi propio libro de ‘’fauna silvestre’’. Es verdad, y no es una idea descabellada.

 Me explico; he tenido hombres fríos como peces, escurridizos como serpientes, vanidosos y vagos como loes leones, sabihondos y quejumbrosos como los búhos, cariñosos como los osos, fieles como los perros, astutos como los gatos…en fin, he tenido de casi todos los tipos de hombres-animales que existen, hasta ahora… que ha llegado un espécimen rarísimo y que me ha costado Dios y su ayuda para calificar.

 El hombre calamar.

 Anda, que es en serio, no se rían… sé que suena a locura, pero cuando les narre del hombre calamar todas pondrán cara de ‘’Te entiendo perfectamente, yo también he salido con un calamar’’.

 Este hombre tiene un montón de manos, pero para nada es un pulpo… que va, las manos de este hombre no andan por ahí ‘’metiendo mano’’, no no… las manos de este hombre están en muchos lados para no estar en ninguno, sin contar que tiene siempre una mano en el bolsillo, una mano oculta que no muestra y que no da, una mano que no se atreve siquiera a tender.

 El tema es que el hombre calamar se caracteriza porque no quiere darlo todo.

 Y lo peor no es el cuento de las manos, no, para nada. Lo peor es que este hombre escupe tinta, sí así mismo. Escupe tinta.

 Vamos a llamar al hombre calamar como el pulpo Paul, el del mundial 2010. Paul está lleno de palabras, de frases, de citas. Paul no se calla nunca, siempre tiene algo que decir –normalmente irrelevante, o prefabricado, del tipo ‘’lo que ellas quieren oír’’-

 Cuando Paul y yo estamos juntos él empieza a hablar y todo se llena de tinta, una tinta que nubla la vista y los sentidos, una tinta que penetra por los poros y droga. Una tinta que me impide ver más allá de mí y de Paul.

 Pero claro, es porque toda la tinta es la maniobra de despiste de Paul. Es su salvoconducto emocional, es su ‘’no voy a invertir emocionalmente en algo que aún no sé si va a funcionar’’.

 Paul como los calamares utiliza la tinta para enturbiar el ambiente, y todo lo resuelve con un ‘’vale’’ o con un beso si se le acaban las frases.

 Y es inquieto, además. Se levanta de la cama, camina por el cuarto, mira por la ventana, cambia la radio, habla, habla, se mueve, va y viene. Siempre está en movimiento, siempre anda apurado. Siempre tiene algo más que hacer.

 Y es verdad que Paul no vive en este estanque, y que a mi eso no me importa. Lo único que quiero es saber que tipo de hombre-animal es Paul y decirle que no bote tanta tinta, que me arden los ojos de abrirlos en el agua sucia para ver si puedo mirarlo a los ojos.

 Así que, este es mi hombre calamar, y me gusta –a pesar de- Ustedes, ¿tienen algún hombre-animal //mujer-animal sobre la cuál contarme?.

Las amigas y sus consejos.

31 May

Por Laura Solórzano (@LauSolorzano) .- Entre tanto material que tenía para escribir resulta que me volví un 8, que si “escribe sobre las cuaimas”, o “sobre los cambios de nicks”, mejor aún “escribe sobre la infidelidad femenina, seguro te queda buenísimo el artículo”. Pero nadie me propuso escribir jamás sobre “los consejos de mi amiga”. Porque digamos, como me dijo Meche un día “El problema es que somos expertas en la vida de las demás, pero no en la nuestra”, ¡Mm! Eso parece ser, definitivamente estamos demasiado pegadas al rompecabezas como para ver la imagen completa y por eso no podemos entender qué nos está pasando en pleno siglo XXI.

Ser mujer hoy en día imagino que debe ser un poco más complicado de lo que fue serlo hace unos cuantos años, sobre todo por aquello de tener acceso a la tecnología y que entre Facebook, Twitter, Flickr, YouTube y los BBM no hay nada oculto.  Pero ya va, eso funciona para hablar el tema pareja, pero ¿Y las amigas?

Estoy segura que todas las mujeres tenemos distintos tipos de amigas con distintos tipos de consejos –los cuales jamás escuchamos-. Así que ahora nombraré 5 tipos de amigas que solemos tener en este siglo tecnológico:

1.- Amiga Internet: Tiene que ver con aquella amiga que te da consejos por Facebook, Twitter, BlackBerry, Iphone y ese consejo va con un link de YouTube o alguna revista loca que vio por ahí. Generalmente ella te da consejos útiles pero te encanta guardarlos para “verlos después con calmita”. Además de eso, es la amiga a la que probablemente nunca veas, pero que siempre está presente de alguna manera. Puede ser también catalogada como Facebook Stalker.

2.- Amiga Drama: Nada está bien, o nunca está lo suficientemente bien. Es increíble cómo para ella darte un consejo tiene que recordarte a Pedrito, el niño de 4to año del colegio del que le hablaste una vez y de cómo no funcionó el asunto con él por estar pendiente de entrar en la universidad. Esta amiga te llama largas horas, llora contigo, por todo arma un show. En fin, este tipo de amiga es mejor si la tenemos pero la apartamos un poco de nuestras vidas, de lo contrario se nos llena de drama.

3.- Amiga P… Con consejos un poco más liberales: Ella nunca, nunca entiende tu drama con un tipo si afuera tienes más de uno disponible para ti; vive cuadrándote a los amigos y como nunca haces nada con ellos pues… Ella termina siendo la reina de las fiestas. Te compra vestiditos cortos, te busca enlaces pornos y cree que el mejor consejo que te puede dar en la vida es “un clavo saca a otro clavo”… O… En fin, esta es tu amiga divertida que dependiendo de tu personalidad te divierte o te cansa. En mi caso, no tengo una amiga así sino un amigo, así que no me cansa mucho.

4.- Amiga “MMC”: Evidentemente todas nosotras sabemos lo que es una MMC (Mientras Me Caso o mujer del Siglo pasado). No tengo mucho que decir sobre esta amiga más que tiene todo listo para tu boda con una invitación que tiene un espacio en blanco  que dice: “Inserte aquí nombre del novio perfecto para tí”. Sí, parece loco, pero esta es la amiga que siempre te dará consejos para casar a ese hombre que te pareció lindo en la cafetería o discoteca. A veces es bueno huir de esas amigas.

5.- El combo amiguero: Este combo incluye a más de una amiga, ese es el que tienes en un grupo de BBM y que contiene a todas las anteriores y más. Claro, juntas son espectacuales las amigas, separadas puede que ya no las aguantemos tanto, pero este combo amiguero es el que está listo apenas grites diciendo: Niñitas, está saliendo con otra; me dejó porque es gay; no está emocionalmente disponbile. Así que les recomiendo que armen su combo.

En fin, para mi una de las cosas más importantes de la vida es contar con un grupete de amigas que ha sido mi soporte en muchas cosas pero que sobre todo: Soportan mi intensidad y excentricidad.

Y pues, no, no siempre se habla de hombres y mujeres. También hay amigas del siglo XXI.

De status y estados civiles

11 May

O de porque nos cuesta tener  ‘’citas’’

Por Batita González (@Batita_Gonzalez)

Hace poco vi la película, He’s just NOT that INTO YOU y leí el libro. Y sí, querido lector… estoy –en parte- de acuerdo con las tesis sujetas en ambas obras.

Si él está interesado, llamará. No importa la hora, el día, el momento. No importa si es inoportuno o no. Llamará. Y si está interesado en algo más ‘’serio’’, ‘’formal’’, te pedirá cuando el momento sea el indicado que ‘’seas su novia’’.

Él tema está en que las mujeres nos enrollamos.

Sí, no lo nieguen, asúmanlo con dignidad… NOS ENROLLAMOS. Vamos, repite después de mi, ‘’Hola, soy Fulanita de Tal y soy una enrollada’’. (Ves como empiezas a sentirte mejor, a respirar más ligera, a controlar las mariposas en el estómago, y los peces, y las ranas, y el zoológico entero en el cuerpo).

Nos enrollamos porque queremos tener el control de todo lo que pasa, porque queremos que apenas nos bajemos del carro haya un mensaje de texto en el celular, o un PIN en el blackberry que diga ‘’Te extraño’’, porque queremos llegar y cambiar el ‘’Facebook Relationship Status’’ y es verdad… es culpa de Hollywood y de sus películas románticas, y de todos esos falsos paradigmas amorosos que nos han vendido desde que éramos un cigoto.

Todo eso sin contar que las venezolanas, no estamos –ni un poquito- acostumbradas a eso de ‘’salir’’ de tener ‘’citas’’ como dirían las gringas. No sé si es un tema de idiosincrasia, o del calor del trópico… pero eso de las ‘’citas’’ no se nos da del todo bien. Tal vez es que como nos gusta tener el control no manejamos muy bien eso de     ‘’ yo te llamo y cuadramos’’.

Entonces viene lo peor…

La incertidumbre. La sensación de no saber a que atenerse.

 El, ‘’lo llamo, no lo llamo, lo llamo’’. No, mejor ‘’le escribo’’… y todos esos líos que nos hacemos en la cabeza. Las dudas, ‘’y ¿qué somos?’’, ‘’ ¿amigos?’’, ‘’ ¿pareja?’’…

La indefinición de la nada. La falta de status… y las amigas preguntando constantemente ‘’ ¿te empataste?’’, ‘’ ¿son novios?’’.

El asunto está en que DEBEMOS aprender dos cosas, la primera… a dejar que las cosas fluyan, y la segunda es que mientras más citas mejor.

Si tan solo viviéramos como alcohólicos anónimos ‘’un día a la vez’’, y disfrutáramos el estar con esa persona con la que ‘’salimos’’ sin preocuparnos tanto en ‘’darle un status’’ a la relación seríamos un poco más felices.

Amiga, lo que ha de ser… será. Mientras tanto, usted salga, SALGA, SALGA y desénrollese, que para complicaciones y rollos ya tenemos bastantes.

Relaciones Desequilibradas.

12 Apr

Por Batita González (@Batita_Gonzalez)

O ¿qué hace un tipo tan bello con esa tipa? (Y viceversa).


Vamos a teorizar un poco en el concepto de “equilibrio”, según nuestros amigos de la RAE el equilibrio es  1. m. Estado de un cuerpo cuando fuerzas encontradas que obran en él se compensan destruyéndose  mutuamente.

Lo traduzco inmediatamente al castellano-cristiano para que nos entendamos, situación en la cual ella y él se llevan bien, se soportan y se complementan, como el día/noche, sol/luna… frío/calor. Entendemos pues, que no necesariamente estas fuerzas o sujetos son igualiticos, por eso partimos de la tesis cliché de que los opuestos se atraen.

Eso es una verdad irreductible.

En realidad toda esta perorata sobre el equilibrio es porque a mi me da un morbo enorme hablar de relaciones desequilibradas, entiéndase aquella relación de pareja que nos hace pensar cosas como “¿y qué le vio él a ella?”, “yo no me explico cómo esos dos están juntos”, “vaya tipo para inteligente con esa jeva tan bruta”.

Esto me suele pasar por la mente cada vez que el mejor amigo del chico con el que salgo me presenta a su nueva novia. Hace una semana salimos él, la novia nueva, mi chico y yo. Nos tomamos algo por ahí y pues nada, que Sutano su amigo me ha presentado a su nueva adquisición, recién teñida y salida del quirófano.

En lo que acabó la salida, y ya de regreso con Mengano, (mi chico) nos pusimos a filosofar sobre el gusto de Sutano, su mejor amigo.

El problema es que todas las novias de Sutano son al menos 6 años menor que él, y parecen salidas del Miss Venezuela, y es verdad. Personalmente tiendo a descalificarlas intelectualmente al instante en que les digo ‘’mucho gusto’’, pero aunque las desecho por ‘’tontas’’ no generalizo con el cliché de ‘’las guapas son tontas’’, sino que armo la sentencia de “Pobre Sutano, siempre se involucra en relaciones desequilibradas, él tan inteligente, y ella tan bonita”.

A lo que Mengano me ha preguntado, por fin, “¿Qué es eso de relaciones desequilibradas?”, y le suelto mi teoría, (que cuando estoy medio bebida me pongo un poco machista, y le pego a la intensidad), “Pues sencillo Mengano querido, esas relaciones en donde hay cosas que no cuadran, tipo el bello y la bruta, o la chica abnegada y él tipo antiparabólico”.

Y nada, que mi chico, que es más maduro y tiene más experiencia, viene y me calla con un sermón del tipo “cada pareja encuentra su equilibrio como le parezca y no podemos prejuzgarlos desde afuera, uno no sabe como funciona la dinámica entre ellos Bati. Anda, deja el tema del desequilibrio y de Sutano, que él es feliz con las guapas que escoge”.

Entonces yo, me parto de la risa y trato de hacerle ver que entiendo su punto, pero que yo prefiero pensar en que su amigo tiene algún tipo de psicopatología que lo lleva a escoger a semejantes especímenes, y que el equilibrio está en los buenos polvos que echa con ellas.

Y si, es verdad… que a veces a una también se le sale el machista.

Carta a los hombres sobre las mosquitas muertas

11 Apr

Por Laura Solórzano (@LauSolorzano)

Aclaratoria inicial: Esta carta aplica para absolutamente todos los hombres de este planeta. Favor abstenerse a sacar conclusiones.

 

 

Queridos hombres;

 

Me urge hablar con ustedes, sobretodo porque siempre los defiendo por casi encima de todas las cosa; por aquello de que las mujeres del SXX sacan conclusiones y se hacen líos en la cabeza. Aunque a mi también me pasa eso todavía. En fin, me parece que es necesario contarles sobre: las Mosquitas Muertas, de ahora en adelante MM.

 

Lamentablemente, existe este tipo de fémina que por muchos años ha hecho que nuestro gremio sufra algunas acusaciones injustas. Así que, en aras de preservar relaciones de pareja, amistad e incluso familiares, sentí la necesidad de hablarte sobre los tres tipos más comunes de MM, a saber:

1.      Tu mejor amiga: ¡Ya va! Yo también soy mejor amiga de alguien, pero no le espanto a las novias, ni soy una cosa con ellas cuando el está y otra cuando no. Es decir, existen dos tipos e mejores amigas:

a.       Las que están claras y hasta le cuadran mujeres a las mujeres varias en fiestas y les dan consejo, como si fuese realmente un hermano.

b.      Las MM: Estas son las que siempre te han tenido ganas pero están esperando que tu lo notes, nunca se te insinúan, nunca tienen un novio o si lo tienen es una relación rara y JAMAS aprueba ninguna de tus novias. Ahora, si por casualidad lo hace, créeme ella es un cosa cuando está contigo y otra cuando está con ella.

2.      Tu ex, que también es tu amiga: Como ya deberías saber existen tantos tipos de mujeres como siglos en la historia. Así que por ahí debes tener alguna exnovia, exmujer, exresuelve, examiga-con-derechos, que apenas vea que estas comenzando a ser feliz con alguna otra comenzará de repente a buscarte. ¡Enciende la alerta! Ella es una MM que atenta contra tu nueva relación, no quiere volver contigo, créeme, sólo no LA quiere ver feliz contigo.

3.      La MM innata: Ya estamos terminando, esta es la típica que cuando estamos en grupo se la da de la calladita, la santa, la que no rompe un plato, la que quiere ser pana. Sin embargo, basta que vea que otra te miró o que estás prestándole más atención a otra para que ella saque unas garras bien afiladas y comience a atacarte ¿Cómo? Es la que te muestra el escote de la nada, la que se te lanza encima cuando bailan y la que dirá –como cosa suya- que esa “otra” tiene (Inserte aquí comentario negativo). ¡Huye!

 

En fin, las MM son las que se embarazan para amarrar a un hombre, las que critican a Shakira, las que son incapaces de aceptar que les gusta fastidiarñe la vida a otras mujeres más que pasarla bien con ese hombre. En mi opinión, las MM son las que más viven en función de la otra, las que tratan de cambiarlos y las que les ponen una venda en los ojos y les abren las carteras.

 

Así que querido hombre, ¡Huye!

Una amiga que los quiere.

 

Laura Solórzano (@LauSolorzano)

A Primera vista

25 Feb

Por Beatriz González (@Batita_Gonzalez)  Justo después del almuerzo iba pasando por el pasillo del Centro Comercial, que frecuento para escaparme a comer, y lo ví. Solo nos separaba el plexiglass de la vitrina. Lo ví demasiado tiempo para estar viéndolo  por primera vez. Y me enamoré.

Me enamoré.

Le sonreí tímidamente, y me guiñó el ojo de vuelta. Y decidí lanzarme a por él. Entré a la tienda y lo tomé entre mis brazos, lo arrastré hasta el probador. Cerré la puerta con seguro, lo coloqué encima del banquito que había ahí y me desvestí con una rapidez digna de desnudista. Lo sujeté firmemente con mis manos, le bajé el cierre y empecé a colocármelo. Era un vestido estupendo, de esos que hacen voltear miradas, de esos vestidos con los que cualquier Chica Bond conquista al mundo.

Y me miré fijamente en el espejo, me ajustaba divino y me generaba el mismo placer que comerme un chocolate, pero sin las calorías. Salí del probador dispuesta a cancelarlo. Llegar, entrar, agarrarlo, probárselo, dárselo a la cajera, pagarlo, envolverlo, llevarlo. Una transacción perfecta, casi como las que hacen los hombres a la llegada de un prostíbulo.

 

Cuando salía de la tienda, satisfecha con mi compra y durante mi café de la tarde no dejé de pensar en el episodio, y en sentir que me era más fácil ilusionarme por un vestido que enamorarme de un hombre con todos los sentidos.

Evidentemente estoy en presencia del peligro que representa la confección y el diseño. He ahí el error, me paso media vida buscando a alguien que esté diseñado a mi medida, que me guste, que me luzca, que sea la horma de mi zapato, que sea el vestido con el que quiero salir todos los días a la calle, que sea el bolso que quiero colgarme del brazo. Busco un hombre que quepa entre mis piernas, que tenga la forma de mis labios, que se ajuste a mi espalda, que me abrace y me delinee la cintura.

Y allí está el problema.

La vida es una gran tienda departamental, de esas que nos venden que ”hay alguien a nuestra medida”, que sí existe la media naranja, el alma gemela, ¿pero y qué si el hombre que me gusta es de una talla más grande porque yo soy petite?, ¿debo desecharlo porque no tiene la medida perfecta? Eso es lo que me ha pasado, que cada vez que encuentro un hombre que por algún motivo no cumple los requisitos lo dejo en el perchero para que venga otra y se lo pruebe. Pero justo esa ”otra” que llegó y se lo probó encontró todo aquello que yo no percibí.

Entonces, la cuestión ya no es renunciar, sino tratar de agarrar el vestido ese que me gustó tanto pero que por cuestiones de la vida o del proveedor de vestidos no es de mi talla, y coserlo, con aguja e hilo, con mucho cuidado y tratando de no pincharme. Tal vez deba hacer alguno que otro ajuste y cerciorarme que no cambie con las temporadas, que no sea efímero como la moda.

Que sea bueno para la primavera-verano, pero que me abrigue durante la temporada otoño-invierno.

 

¿Qué tal si jugamos a vestirnos, para luego desvestirnos?

 

 

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